La luz de la lámpara de vidrio opaco de IKEA, le confiere al monitor un tono amarillo cálido y envolvente. La ventana de la habitación abierta y una brisa ligera que mueve las cortina en un dulce bailoteo de hadas. [...]Que suerte haber pasado por allí aquella noche...
Nunca me he echado atrás.¿Sabes que he olvidado que significa dormirse con el corazón en paz?. Hace millones de años, me quedaba dormida cuando quería y me despertaba cuando había reposado lo suficiente.
Ahora doy un salto al oír el despertador...Me pregunto por qué lo he hecho y me respondo: por tí...
Hace mucho,hubiese querido ser famosa, hubiese soñado con la popularidad,las riquezas.Ahora ya nada de eso me importa.Lo único que quiero eres tú. Sueño con apoyar mi cabeza en tu pecho, oír los latidos de tu corazón,acompasados,rápidos.Cada vez más acelerados,por alguna razón que no alcanzo a comprender...sentirte vivo bajo mi cuerpo -todo va bien-,acomodarme allí hasta que el instinto de supervivencia supere esto que siento por tí,este amor tan grande que quisiera brindarte día a día en una bandeja de plata. Sentir tus dedos tocando mi mejilla,como el viento.Como el roce mas sútil del viento contra la copa de un árbol. Allí, asegurarme de que sigues vivo, tan mío como mi propia piel. Protegerte para siempre. De todo. Del mundo. Y después dormirme.Ahí, en medio de tu cuerpo y de tus brazos durante un millón de años.
Ella se sentía irremediablemente atraída hacia él.
Leer sobre el amor, sobre un amor tan grande,la conmueve, y de repente siente no poder experimentar esas cosas, no sentirse así, tener que reprimir sus sentimientos mientras se carga agónica y lentamente a su corazón.
Cierra el ordenador. Pero otra lágrima desciende desdeñosa y le moja la rodilla. Y ella se queda ensimismada,llora,se siente impotente. Después se enfada.
Sabe perfectamente que no puede hacer nada en contra de todo aquello.
No puede parar todo aquello.

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